Con toda la euforia del mundial, la pasión que los jugadores demuestran en la cancha, como sudan la camiseta de su país dando todo de si hasta el último momento, las tristezas tras cada derrota, la alegría por cada triunfo; no pude evitar destacar esas lecciones aprendidas y las similitudes entre lo que significa ser un emprendedor y un deportista, en este caso, un futbolista.
Y es que tienen en común más de lo que cualquiera podría imaginarse, a pesar de que las aptitudes que requiere cada uno son totalmente ajenas e aisladas, el proceso para lograr resaltar y ser miembro de ese grupo selecto al que pocos pertenecen, requiere de la misma iniciativa, la misma pasión, la misma perseverancia.